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Perspectiva: Esta Navidad, Abramos las Puertas de Nuestro Corazón

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Padre Bernardo Lara

ROMA — Hace unos días estaba viendo una entrevista que le hicieron a Rubén Aguirre, “El Profesor Jirafales”, sobre la última vez que habló con Chespirito. Dentro de la entrevista, “El Profesor Jirafales” dijo que notó a Chespirito ya muy enfermo y que le preguntó que si había algo que pudiera hacer por él. A esto, Chespirito le respondió: “Ya lo hiciste. Me has llamado y esto me ha traído gran alegría”. 

Que increíble que un gesto tan sencillo pueda tener un significado tan grande. 

Una de las cosas en las que más énfasis ha puesto el Papa Francisco durante esta pandemia es en que “nadie se salva solo”.  Quizás ése pueda ser el mensaje de esta Navidad: dejar que Dios consuele a las personas a través de mi. 

Cuando pensamos en la evangelización solemos arrojar párrafos del catecismo, los mandamientos, los pecados capitales y veniales… Y mientras que es cierto que esto es un pilar de nuestra fe, también lo es el amor de Dios junto con su misericordia y su consuelo. Un gesto tan sencillo como una llamada telefónica, una palabra de estima, o compartir algo puede marcar gran diferencia. Es a través de estas acciones en los que verdaderamente nos convertimos en un instrumento de Su paz.

Sin embargo, las múltiples ocupaciones de la vida diaria muchas veces no nos permiten reconocer a Dios en nuestro prójimo, al igual que pasó en Belén la noche de la primera Navidad, cuando continuamente se le negó un lugar para alojarse.

Vivimos en una sociedad que sufre; hay dolor, depresión y soledad. Y para empeorar las cosas, seguido el sufriente no encuentra en Dios ni en la Iglesia el camino para sanar, sino por el contrario, encuentra jueces y puertas cerradas. 

El tradicional canto para pedir posadas nos muestra esta realidad de una manera clarísima: “No me importa el nombre/déjenme dormir… Pues si es una reina/ ¿cómo es que anda tan solita?”. María y José encuentran jueces y puertas cerradas. 

Es cierto que el seguir a Cristo requiere un tipo de disciplina espiritual — Misa, confesarse y mandamientos, por mencionar algunos —, pero para seguirlo primero hay que dejar que nazca, y para que nazca, hay que abrirle la puerta…y para abrirle la puerta hay que reconocerlo en el prójimo. 

Esta Navidad abramos las puertas de nuestro corazón para recibir a nuestro prójimo, y en él a Cristo Jesús. 

El Padre Bernardo Lara es sacerdote de la Diócesis de San Diego. Actualmente, se encuentra haciendo estudios de posgrado en Roma y es co-conductor del programa diocesano “Vive Feliz” por Amor 102.9 FM a las 8 a.m. los domingos y en vivefelizsd.org. Se puede contactar en fatherbernardolara@gmail.com.

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