OCEANSIDE – El obispo Michael Pham ordenará a ocho hombres al diaconado permanente el sábado 30 de mayo en la Iglesia St. Thomas More. La asistencia será únicamente por invitación, pero la liturgia se transmitirá en vivo a las 10 a.m. aquí.
Los hombres que serán ordenados son:
Christopher Haak
Parroquia Santa María, Estrella del Mar, Oceanside
Christopher Haak, de 56 años, había contemplado la posibilidad de convertirse en diácono durante tal vez unos 12 años. Pero cada vez que lo conversaba con su esposa, Gloria, coincidían en que “aún no era el momento oportuno”.
Eso cambió una vez que su hijo menor ingresó a la universidad.
Haack afirmó que el ministerio diaconal consiste “enteramente en servicio y entrega”.
“Deseo abrazar verdaderamente mi ministerio diaconal con apertura y con un sentido de entusiasmo y aventura”, expresó. “¿Quién sabe qué pondrá Dios en mi camino?”.
Haack se desempeña como ingeniero sénior en Salud y Seguridad Ambiental. Él y su esposa, Gloria, celebrarán su 35.º aniversario en agosto. Tienen tres hijos y son miembros de la parroquia Santa María, Estrella del Mar, desde finales de 2019.
Kevin R. Johnson
Parroquia de la Inmaculada Concepción, San Diego
Kevin R. Johnson reconoció su llamado al diaconado al observar a su esposa sirviendo a los demás y sentir una “atracción silenciosa pero persistente” a hacer lo mismo.
“Tenía la firme sensación de que esto no era opcional”, dijo Smith, de 47 año, “de que se me pedía dar un paso al frente y servir de manera más intencional”.
Johnson concibe el papel del diácono como “vivir en la intersección entre el altar y el pueblo”.
Al reflexionar sobre lo que esto significa para “una comunidad histórica y diversa” como la Parroquia de la Inmaculada Concepción, comentó: “Mi objetivo es honrar las ricas tradiciones de la parroquia, al tiempo que ayudo a fomentar una comunidad acogedora, cimentada en la fe y activa en el servicio”.
Johnson es director de capacitación en el Instituto de Capacitación Eléctrica de los condados de San Diego e Imperial. Él y su esposa, Bridgette, llevan 21 años de casados y tienen tres hijos. Asisten a la Parroquia de la Inmaculada Concepción desde hace 19 años.
Mike Macie
Parroquia Santa Rosa de Lima, Chula Vista
Mike Macie estaba colaborando como voluntario en el proceso de Iniciación Cristiana para Adultos (OCIA, por sus siglas en inglés), cuando otros facilitadores le dijeron que tenía “corazón de diácono”.
Hace unos cinco años, alrededor de 15 años después de haber sentido por primera vez el llamado y poco después de cumplir 55 años, un obispo auxiliar y dos compañeros del Centro Pastoral diocesano le preguntaron —¡el mismo día!— cuándo se iba a hacer diácono. Esa misma noche, Macie y su esposa acordaron que debía seguir ese llamado y “ver qué pasaba”.
Como diácono, dice que su plan es “guiar con humildad y sencillez, y servir en ministerios, grupos y organizaciones… con entusiasmo”.
Macie, de 60 años, es director ejecutivo de la Services Corporation for Parishes and Schools en la Diócesis de San Diego. Él y su esposa Mary tienen 33 años de casados y cinco hijos. Su relación con la parroquia St. Rose of Lima viene desde los años 70, cuando ahí hizo su Primera Comunión.
Francisco Martínez
Parroquia San Juan de la Cruz, Lemon Grove
Durante la pandemia de COVID-19, Francisco Martínez fue sacristán en las Misas al aire libre de su parroquia.
“Tener las llaves de la iglesia me permitió un momento privado una noche frente al Santísimo Sacramento”, recordó Martínez, de 58 años. “En el silencio de la capilla vacía, recé: ‘Señor, si quieres que sea diácono, haz que uno de tus sacerdotes me lo pida’”.
En menos de dos semanas, esa oración fue respondida.
Martínez, quien ha trabajado como encargado de mantenimiento durante 26 años, dice que un diácono es “los ojos y oídos del obispo y del párroco en la comunidad local”.
“La oportunidad de acompañar a las personas en sus momentos más vulnerables… me ha dado un sentido de propósito que nunca imaginé cuando empecé este camino”, señaló.
Él y su esposa Sofía tienen 25 años de casados, seis hijos, y han pertenecido a la parroquia San Juan de la Cruz desde hace 19 años.
Joseph Naval
Nuestra Señora de Monte Carmelo, Rancho Peñasquitos
Joseph Naval dedicó la mayor parte de su vida profesional a ser artista gráfico. Sin embargo, recientemente fue contratado como asociado pastoral en la Parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo y pronto será ordenado diácono.
“Simplemente he encontrado un lienzo más grande”, comentó Naval, de 50 años. “Pasé dos décadas dibujando para clientes, pero ahora, mi mayor alegría es ayudar a otros a acercarse más a Cristo”.
Relató que el llamado al diaconado se “intensificó” durante la pandemia de COVID-19, cuando —a pesar de que las misas públicas estaban suspendidas— asistió a algunas liturgias privadas.
“Un día, durante la elevación de la Hostia”, recordó, “sentí como si Dios me estuviera sosteniendo y susurrándome: ‘Te amo. Eres mío’. Este encuentro… me cambió para siempre”.
Naval y su esposa, Laarni, llevan 22 años de casados y tienen tres hijos. Han asistido a la Parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en Rancho Peñasquitos, desde hace unos 20 años.
Joseph Parker
Parroquia Resurrección, Escondido
Es posible que Joseph Parker nunca se hubiera convertido en diácono de no ser por su esposa, Erika.
“Durante nuestro noviazgo, ella me invitó a Misa y, con el tiempo, pude sentir que Dios me llamaba a la Iglesia católica”, dijo Parker, de 51 años, quien ingresó en la Iglesia durante su compromiso matrimonial y, posteriormente, se involucró activamente en los ministerios parroquiales.
“Todo este servicio nos llevó a ser invitados a la casa parroquial, donde nuestro párroco nos invitó a considerar el diaconado”, relató.
“Lo que más anhelo es llevar las necesidades de nuestra comunidad al servicio en el altar”, afirmó, al tiempo que centra su labor en el servicio a los jóvenes, a las parejas jóvenes que se preparan para el matrimonio y a las personas necesitadas.
Parker ha ejercido como enfermero registrado y ha sido miembro de la Parroquia de la Resurrección durante los últimos 28 años. Él y su esposa, Erika, llevan 27 años de casados y tienen dos hijos.
Juan Pablo Rodríguez
Parroquia San Carlos, Imperial Beach
Juan Pablo Rodríguez respondió honestamente que no cuando su esposa le preguntó si alguna vez había considerado ser diácono.
Pero “esa pregunta se quedó conmigo, moviendo silenciosamente mi corazón” durante los siguientes 15 años, dijo Rodríguez, de 49 años, quien trabaja como director de infraestructura y servicios en la nube en una agencia educativa local.
Durante la pandemia de COVID-19, apoyó con el sistema de sonido en las Misas al aire libre.
“Empecé a sentir que esa voz interior se hacía más fuerte y clara, preguntándome suavemente: ‘Juan Pablo, ¿quieres ser diácono?’ Y mi respuesta se convirtió en: ‘Sí, Señor, aquí estoy; envíame’”.
Dice que está abierto a servir donde más se le necesite, pero está “especialmente interesado” en la preparación matrimonial y el ministerio familiar, además de sentirse llamado a la dirección espiritual.
Él y su esposa Ana tienen 27 años de casados y tres hijos. Han sido miembros de la parroquia St. Charles por alrededor de 14 años.
David William Vacchi
Comunidad Católica del Centro Newman, Universidad de California en San Diego
David William Vacchi conoció a su futura esposa, Rosaura (“Rosy”), mientras era estudiante en la Universidad de San Diego (USD).
Según relató, al asistir juntos a Misa en la Capilla de los Fundadores de la USD, ambos “se enamoraron el uno del otro y de Cristo”. Sin embargo, tras varios años de matrimonio, Vacchi comunicó a su esposa que la Misa del domingo siguiente sería la última a la que asistiría.
El intenso tráfico los obligó a asistir a Misa en un lugar nuevo: la Comunidad Católica del Centro Newman, en la Universidad de California en San Diego.
“Al entrar, sentimos que algo era diferente… Fue como si hubiéramos llegado a casa”, comentó Vacchi, de 50 años, quien ha ejercido como gerente administrativo y ministro universitario en el Centro Newman durante los últimos diez años.
Alentado por los sacerdotes del lugar a aspirar al diaconado, Vacchi espera ayudar a otros a “aceptar el amor de Dios y derramar ese amor sobre el mundo que los rodea y en su interior”.
Los Vacchi celebraron su 26.º aniversario de bodas el pasado 29 de abril y han asistido al Centro Newman durante al menos 18 años.









