CHULA VISTA — La entrada de la escuela primaria católica Mater Dei era un hervidero de actividad la mañana del primer día de clases.
Los padres de unos 545 alumnos, desde kínder de transición hasta octavo grado, comenzaron a dejarlos entre las 8 y las 8:25 de la mañana el 11 de agosto.
Mater Dei fue la primera de las 39 escuelas primarias católicas de la región en recibir a sus alumnos para el ciclo escolar 2026-2027. En total, alrededor de 9 mil 300 estudiantes cursan este año sus estudios en las escuelas primarias católicas de la Diócesis de San Diego. La cifra asciende a unos 15 mil al incluir a los alumnos de preescolar y preparatoria.
En Mater Dei, algunos estudiantes bajaron directamente de los automóviles de sus padres y se dirigieron al patio escolar. Muchos padres estacionaron sus vehículos y caminaron de la mano con sus hijos hasta la entrada, donde fueron recibidos por la directora, Faina Salter, y otros miembros del personal.
La emoción del reencuentro se hizo evidente desde el primer momento. Abundaban las sonrisas, mientras alumnos y padres se reencontraban con amigos a quienes no habían visto desde el final del ciclo escolar anterior. Las fotografías no faltaron.
Salter dijo que suele tener dificultades para dormir cuando se acerca el primer día de clases, debido a la cantidad de aspectos logísticos que debe considerar.
Pero, agregó, “cuando ves a todos los niños con sus sonrisas, emocionados de regresar, eso es lo que nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos”.
Para Alex Golston, padre de un alumno de kínder y otro de tercer grado, el primer día de clases significa “poco sueño, mucha preparación previa y mucho corre-corre”, pero también orgullo por sus hijos al comenzar un nuevo año de aprendizaje.
“Siempre es una alegría verlos comenzar un nuevo año”, dijo.
Cynthia Gonzalez, madre de una alumna de tercer grado, contó que para su hija “fue muy emocionante. Se despertó esta mañana muy feliz y con muchas ganas de ver a sus amigos y conocer a su nueva maestra”.
Erika Murriett y su hija Aurelie, quien cursará cuarto grado, son nuevas integrantes de la comunidad de Mater Dei este año.
Murriett explicó que ella misma estudió en escuelas católicas desde kínder hasta la preparatoria. Sin embargo, como madre, inicialmente decidió inscribir a su hija en una escuela pública. Cambió de opinión después de encontrarse “batallando” para enseñarle a su hija acerca de la fe.
“Empecé a darme cuenta de lo importante que es alimentar el alma”, dijo. Quería que su hija aprendiera “esa parte que yo daba por sentada porque siempre la tuve”.
Daniel Ortega, padre de un alumno de segundo grado, recordó que visitó Mater Dei, así como otras escuelas de la zona que ofrecen programas de inmersión bilingüe.
“Lo que nos atrajo fue la comunidad y la cálida bienvenida que sentimos cuando hicimos nuestro primer recorrido por la escuela, cuando él ingresó al kínder”, dijo Ortega.
Durante los últimos años, ha visto un gran crecimiento en su hijo y aseguró que es precisamente “ese crecimiento” lo que esperan seguir viendo durante el próximo año.









