Florece Nueva Cultura en la Diócesis

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ESPERANZA: La hermana Nathalie Becquart, una de las principales voces del Vaticano, habló el 21 de agosto en la iglesia de San Gregorio Magno. La religiosa señaló que el proceso sinodal de escucha, diálogo y reconciliación, guiado por el Espíritu Santo, tiene el poder de transformar las parroquias, las diócesis e incluso al mundo. (Foto de Leonardo Enrique Fonseca)

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SAN DIEGO — “El Espíritu ya está vivo aquí”.

Eso afirmó una de las principales voces del Vaticano durante una reciente visita a la Diócesis de San Diego.

La presencia del Espíritu Santo se podía sentir mientras feligreses, líderes de ministerios, miembros del clero y otros participantes se reunían con alegría durante dos días para reflexionar sobre la nueva cultura que está floreciendo en la diócesis.

Esta nueva cultura tiene sus raíces en la sinodalidad, un proceso que invita a todos los fieles a vivir más profundamente la comunión, la participación y la misión de la Iglesia.

“Hay mucho entusiasmo por las maneras en que una Iglesia más participativa comparte la toma de decisiones y la responsabilidad sobre el rumbo que están tomando las parroquias y la diócesis”, dijo la Dra. Maureen Day, teóloga local y miembro del Consejo Diocesano para una Iglesia Sinodal.

“Hay mucha esperanza y energía en torno a la posibilidad de que esto ayude a revitalizar nuestra Iglesia en el área de San Diego”, agregó.

La diócesis lleva diez años recorriendo un camino sinodal. Este comenzó en 2016, con una consulta a los feligreses sobre cómo la Iglesia podía fortalecer el matrimonio y la vida familiar, bajo el liderazgo del entonces obispo Robert W. McElroy, quien implementó las recomendaciones que surgieron de ese proceso.

El camino continúa, ahora encabezado por el obispo Michael Pham, quien ha realizado varios cambios en la estructura diocesana para fomentar el crecimiento de esta cultura en toda la diócesis. Entre ellos se encuentran el nombramiento de un Vicario para la Sinodalidad y la designación de un Consejo Diocesano para una Iglesia Sinodal.

La Dra. Day fue una de las 750 personas que abarrotaron la iglesia de San Gregorio Magno la noche del 21 de agosto para escuchar a la hermana Nathalie Becquart. Ella forma parte de la oficina del Vaticano que supervisa la implementación de prácticas sinodales en todo el mundo.

En una cultura sinodal, se anima a todos a participar en la vida de la Iglesia, escucharse unos a otros y discernir juntos el camino a seguir, guiados por el Espíritu Santo.

“¿Creemos que el Espíritu Santo puede hablar a través de cada uno de nosotros, sin importar nuestro origen o nuestra edad?”, preguntó. “En teoría, sí, pero en la práctica, la mayoría de las veces no es así. Convertirse en una parroquia sinodal significa convertirse en una Iglesia en la que sentimos, somos y actuamos como hermanos y hermanas en Cristo, con igual dignidad”.

Al día siguiente de su presentación, la hermana Nathalie se dirigió a la tercera convocatoria sinodal anual de la diócesis, que reunió a cerca de 400 coordinadores, párrocos y líderes de ministerios de las 44 parroquias que participan en la iniciativa “Reimaginar la Vida y el Liderazgo Parroquial en una Iglesia Sinodal”.

“De esto se trata todo: de caminar juntos, participar juntos y estar juntos en misión como Iglesia”, dijo el obispo Pham a los participantes de la convocatoria, celebrada en la parroquia de Santo Tomás Moro, en Oceanside. “Es maravilloso reconocerlo y ver la vitalidad de nuestra Iglesia en nuestra diócesis”.

Teresa Moya, coordinadora sinodal de la parroquia del Sagrado Corazón, en Brawley, asistió a la convocatoria. Su parroquia ha participado durante tres años en la iniciativa de reimaginar la vida parroquial. Dijo que el mensaje de la hermana Nathalie sobre la espiritualidad sinodal la conmovió.

La hermana Nathalie dio a la palabra “sinodalidad” un significado profundo: “un camino al que la Iglesia nos está guiando: el de caminar juntos”.

“Nos dijo que es una manera auténtica de estar en comunión con Dios y con quienes nos rodean, con nuestros vecinos”, continuó Moya.

Compartió que le ha sorprendido la manera en que el Espíritu Santo ha estado actuando en su parroquia, integrada por tres comunidades eclesiales que históricamente se han resistido a trabajar juntas.

“Me ha sorprendido cómo el Espíritu Santo ha ido abriendo el corazón de las personas”, dijo.

La hermana Nathalie señaló que un enfoque sinodal puede incluso transformar al mundo mismo en un momento marcado por conflictos, polarización y guerras.

“La paz puede alcanzarse mediante procesos de escucha, diálogo y reconciliación”, afirmó. “La sinodalidad no es simplemente otro programa eclesial. Es la gramática de la paz que la Iglesia propone al mundo, comenzando por vivirla primero dentro de sí misma”.

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