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Foros se enfocan en el impacto del racismo en la Iglesia

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“Crecí en una sociedad segregada, escuelas segregadas, áreas de comer segregadas…todo segregado. Incluso una muy, muy segregada Iglesia Católica”.

La Doctora Constance Carroll, canciller del Distrito de Colegios Comunitarios de San Diego, compartió su historia como católica afroamericana con los participantes del primero de tres foros comunitarios virtuales organizados por la diócesis de San Diego bajo el tema de racismo.

La intención era ofrecer una plataforma en la que católicos de diferentes razas y etnias pudieran compartir sus experiencias personales de manera franca, particularmente en el contexto de la Iglesia, aprender el uno del otro, y proponer maneras prácticas en las que ellos mismos y sus parroquias pudieran combatir el racismo.

Cerca de 100 feligreses acudieron a cada uno de los foros titulados “Mi Iglesia, Mi historia: Superando el Racismo”, que se realizaron durante tres miércoles consecutivos de agosto. Sus percepciones y recomendaciones serán presentadas al Obispo Robert McElroy, compartidas con el clero de la diócesis, y publicadas en la página sdcatholic.org/racism.

El 26 de agosto, la noche del último foro, el Obispo se dirigió a los participantes. Mientras hablaba, manifestantes volvían a tomar las calles de otra ciudad, pidiendo justicia racial puesto que otro hombre negro había sido baleado por un oficial blanco.

“Lo que este foro representa es precisamente lo que todos nosotros debemos de estar haciendo en la vida de la Iglesia: enfrentar las realidades del racismo, entenderlas a profundidad, reflexionar sobre su origen en el corazón humano, y confrontar cómo es que es tal contradicción en el Evangelio de Jesucristo en todas sus dimensiones,” dijo.

El Evangelio “nos invita a amar a Dios, y a amar a nuestro vecino”.

En cada sesión a través de la plataforma Zoom, los participantes escucharon a un orador, para después separarse en grupos pequeños en donde compartieron sus experiencias en las Iglesia local y propusieron ideas para llevar a cabo el cambio, comenzando a nivel parroquial. Estas conversaciones más íntimas revelaron un amplio rango de experiencias. Sin embargo, comparten un mismo hilo: La crisis actual exige una respuesta urgente.

Muchos de los participantes expresaron gran aprecio para sus diferentes parroquias.

“La Iglesia era el único lugar en donde me sentía cómoda, donde siempre fui bienvenida aun cuando no hablara mucho inglés”, dijo una de las participantes, una joven madre que emigró de Indonesia.

Al igual que muchos otros, expresó una profunda preocupación sobre el estado de las relaciones raciales.

“Veo lo que está ocurriendo en las noticias. Me pregunto si va a ser un lugar seguro para mis hijos cuando crezcan”, comentó la madre de dos niños.

Algunos anhelaban que su clero conectara la agitación racial actual con el Evangelio y las enseñanzas de la fe católica.

Otros dijeron que las parroquias eran lugares segregados, en donde grupos étnicos y raciales se mantenían separados en Misa y en eventos sociales, y que no era fácil cruzar la línea cultural. Algunos más dijeron que se sentían ignorados por los ministerios parroquiales de mayoría blanca. Otros tantos comentaron que la demografía de su parroquia había cambiado, como cambiaron las comunidades de su alrededor, y que los feligreses tenían que trabajar el doble para unir a todos.

Los foros solo rascaron la superficie de un problema de siglos que la Iglesia tiene que enfrentar y superar, dijo el Padre Michael Pham, encargado de la Oficina para Comunidades ̕Étnicas e Interculturales de la diócesis, la cual organizó la serie de foros. Además, anunció otros foros comunitarios virtuales, para continuar con la conversación. En ellos se enfocarán en la experiencia de los Nativo Americanos y los Hispanos en la Iglesia.

Carroll, la primera oradora, señaló que el primer obispo de Estados Unidos era un propietario de esclavos, al igual que muchos en su congregación en Baltimore, donde ella se crió. Describió su vida creciendo como católica en aquellos tiempos, cuando los afroamericanos no podían asistir a misa con blancos.

“La esclavitud y la Iglesia fueron compañeros durante cientos de años en Maryland”, dijo.
“La Iglesia ha estado trabajando de manera diligente para superar esta historia en particular”, agregó.

El Diácono Marvin Threatt fue el orador del segundo foro. Con 37 años en el diaconado, Threatt comentó que durante algún tiempo era el único miembro afroamericano del clero de la diócesis de San Diego. Compartió momentos dolorosos durante sus años de servicio cuando algunos sacerdotes blancos y un director blanco de una organización le cerraron la puerta a sus solicitudes simplemente por el color de su piel.

“Para quienes estamos en la Iglesia como discípulos, el racismo es un pecado, no una opción”, comentó. “Y si el racismo se queda en nuestras vidas y nuestros corazones, puede hacer muchas cosas que nos impedirán entrar al reino de los cielos”.

La tercera oradora fue Lisa Petronis, una psicóloga y líder en la Asociación Católica de Psicoterapia. Petronis presentó un video de Ruby Nell Bridges Hall, la primera niña afroamericana en entrar a una primaria de puros blancos en Nuevo Orleans. Luego compartió la historia de un encuentro que tuvo recientemente con un niño, cuya fe lo sostenía mientras soportaba una vida extraordinariamente dura prácticamente solo el con su hermano menor.

“Estaba respondiendo con su corazón”, dijo a los participantes. “Al final, se trata de amor”.

El Obispo dijo que el racismo existe en muchos niveles, “existiendo de manera sutil en nuestras elecciones, nuestras acciones, nuestras relaciones”, así como “institucionalmente, en donde se ha incrustado dentro de la estructura de nuestra sociedad”.

Agregó que es importante identificar las maneras en cómo el racismo destruye la vida de las personas. “Y tenemos que estar dispuestos a combatirlo”.

Señaló que “La Enseñanza Católica Social nos dice que los momentos dolorosos pueden ser maravillosos momentos de renovación. Pero son muy difíciles”.

Para más información

Más información sobre los esfuerzos de la diócesis y la Iglesia para combatir el racismo puede ser encontrada en la página de internet sdcatholic.org/racism. El sitio ofrece información sobre los próximos dos foros y vídeos de los oradores de los primeros tres. El sitio también ofrece una liga a las homilías del Obispo McElroy al respecto en español, y los recursos de la Conferencia Católica de California y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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