SAN DIEGO — “Ya está vivo el Espíritu aquí”.
Eso fue lo que afirmó una destacada voz del Vaticano durante una reciente visita a la Diócesis de San Diego.
Se podía experimentar la acción del Espíritu mientras feligreses, líderes de ministerios, clérigos y otros miembros de la comunidad se reunían con alegría durante dos días para reflexionar sobre la nueva cultura que está floreciendo en la diócesis y celebrarla.
Esta cultura emergente tiene sus raíces en la sinodalidad, un proceso que invita a todos los fieles a profundizar en la vida de comunión, participación y misión de la Iglesia.
“Hay mucho entusiasmo por las maneras en que una Iglesia más participativa comparte la toma de decisiones y la responsabilidad sobre el rumbo que están tomando las parroquias y la diócesis”, señaló la Dra. Maureen Day, teóloga, socióloga y especialista en estudios eclesiales de la localidad, además de integrante del Consejo Diocesano para una Iglesia Sinodal.
“Hay mucha esperanza y energía en torno a la posibilidad de que esto ayude a revitalizar nuestra Iglesia en el área de San Diego”.
La diócesis lleva 10 años en un camino sinodal. Este comenzó en 2016 con una consulta a los feligreses sobre cómo la Iglesia podría fortalecer la vida matrimonial y familiar, bajo el entonces obispo Robert W. McElroy, quien puso en práctica las recomendaciones resultantes del Sínodo Diocesano sobre Cómo Abrazar la Alegría del Amor.
El camino continúa bajo el obispo Michael Pham, quien ha realizado varios cambios organizativos para impulsar el crecimiento de esta cultura en toda la diócesis.
La Dra. Day fue una de las aproximadamente 750 personas que abarrotaron la iglesia St. Gregory the Great, en Scripps Ranch, la noche del 21 de agosto, para escuchar a la hermana Nathalie Becquart hablar sobre cómo reimaginar la vida parroquial en una Iglesia sinodal.
Pocas personas están mejor posicionadas para hablar del tema que ella, pues se desempeña como subsecretaria de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos en el Vaticano. Este organismo supervisa la implementación de prácticas sinodales en todo el mundo, lo que le permite “contemplar al Espíritu actuando en cada lugar y en cada momento”.
Comenzó su presentación mostrando el logotipo que el Vaticano desarrolló para el Sínodo sobre la Sinodalidad, de tres años de duración, que concluyó en 2024. En él aparece un grupo de personas caminando juntas, de distintas edades, capacidades y colores, entre ellas niños, hombres, mujeres y un obispo.
“Pero el personaje principal es el Espíritu Santo”, dijo a los asistentes.
En una cultura sinodal, todos están llamados a participar en la vida de la Iglesia, escucharse unos a otros y discernir juntos el camino a seguir.
“No se trata de una escucha superficial, sino de una escucha profunda, de experimentar la presencia del Espíritu Santo”, continuó.
“¿Creemos que el Espíritu Santo puede hablar a través de cada uno de nosotros, sin importar nuestro origen o nuestra edad?”, preguntó. “En teoría, sí, pero en la práctica, la mayoría de las veces no es así. Convertirse en una parroquia sinodal significa convertirse en una Iglesia en la que nos sintamos, seamos y actuemos como hermanos y hermanas en Cristo, con igual dignidad”.
“La Vitalidad de Nuestra Iglesia”
Al día siguiente de su presentación, la hermana Nathalie se dirigió a los participantes de la tercera convocatoria sinodal anual de la diócesis, que reunió a cerca de 400 coordinadores, párrocos y líderes de ministerios de las 44 parroquias que actualmente participan en la iniciativa “Reimaginar la Vida y el Liderazgo Parroquial en una Iglesia sinodal”. El año pasado participaron 36 parroquias, frente a las 16 que acudieron al primer encuentro, celebrado en 2024.
“De esto se trata todo: de caminar juntos, avanzar juntos, participar juntos y estar juntos en misión como Iglesia”, dijo el obispo Pham durante la convocatoria, celebrada en la parroquia Santo Tomás Moro, en Oceanside. “Es maravilloso reconocerlo y ver la vitalidad de nuestra Iglesia en nuestra diócesis”.
Antes de ser nombrado obispo, el entonces padre Pham, se desempeñó como párroco de la parroquia El Buen Pastor, en Mira Mesa, y vicario de la Oficina para las Comunidades Étnicas e Interculturales. Desde esas responsabilidades, promovió una cultura de escucha y colaboración entre los distintos ministerios y comunidades culturales.
Asimismo, apoyó las consultas, o sínodos, que la diócesis llevó a cabo entre los fieles durante la última década. Estas consultas incluyeron diálogos en grupos pequeños en parroquias, escuelas y ministerios, así como una encuesta electrónica.
Al día siguiente de asumir como obispo de San Diego, el 17 de julio de 2025, nombró al padre Billy Zondler vicario para la Sinodalidad.
El padre Zondler comenzó a realizar reuniones virtuales con todos los párrocos y coordinadores de la iniciativa “Reimaginar” para promover la colaboración. Posteriormente, empezó a reunirse con ellos de manera presencial en encuentros trimestrales por decanatos, donde podían compartir sus experiencias, estrechar vínculos y promover una cultura sinodal con los demás párrocos.
En la diócesis, el obispo Pham ha implementado un enfoque sinodal en todos los niveles, incluidas las reuniones de directores y de los distintos comités. Después de una oración, los participantes reflexionan, se escuchan unos a otros mediante el diálogo y, juntos, disciernen el camino a seguir, guiados por el Espíritu Santo.
Este año, el obispo Pham adoptó nuevas directrices para los consejos pastorales parroquiales en una Iglesia sinodal, que sustituyeron a las establecidas en 2006. Los párrocos están revisando estas directrices con sus respectivos consejos para ponerlas en práctica.
Asimismo, estableció un Consejo Diocesano para una Iglesia Sinodal, cuya función es evaluar formalmente el estado actual de los esfuerzos de sinodalidad y compartir experiencias. El consejo, integrado por 23 miembros, está conformado por líderes de los procesos sinodales, representantes laicos y párrocos de distintas partes de la región.
“Es Tan Poderoso”’
Vi Salazar es integrante del Consejo para una Iglesia Sinodal y del Comité Asesor de Mujeres, creado a finales de 2023 con el propósito de estudiar el papel de las mujeres en la diócesis y formular recomendaciones para ampliar sus oportunidades de participar en la misión de la Iglesia.
Le impresionó la manera en que la hermana Nathalie utilizó un pasaje de las Escrituras (Juan 21:3-6) para ilustrar una Iglesia sinodal en acción, lo que la religiosa describió como “pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’, juntos en misión”.
El pasaje narra la aparición de Jesús resucitado a los discípulos mientras se encontraban pescando. Cuando siguen su indicación de echar la red al lado derecho de la barca, logran una pesca abundante, lo que simboliza que los discípulos deben confiar en la dirección de Cristo, en lugar de depender únicamente de sus propios esfuerzos para llevar adelante su misión.
“En el Evangelio, la pesca es una acción que se realiza juntos: cada uno tiene una tarea particular, diferente, pero coordinada con la de los demás”, dijo la hermana durante su presentación del 21 de agosto. “Esta es la Iglesia Sinodal en Acción”.
Salazar, quien es líder de un ministerio para jóvenes adultos en la comunidad católica vietnamita, forma parte de consejos diocesanos desde 2021, en plena pandemia de COVID-19. Estos consejos organizaron diversas consultas con los fieles y, a su vez, recurrieron a prácticas sinodales para discernir sus planes.
Desde entonces, Salazar ha reflexionado sobre su propio camino sinodal.
Al crecer en la cultura vietnamita, explicó, “realmente no se podía hablar de nada relacionado con la fe.
“No teníamos la oportunidad de preguntar cosas como: ‘¿Cómo te sientes?’, ‘¿Qué esperas de la Iglesia?’, ‘¿Hay algo que podamos hacer para mejorar?’. Nada de eso. Así que, cuando comenzamos este proceso, sinceramente no sabía a dónde nos llevaría”.
Casi cuatro años después, le sorprende el impacto que está teniendo este nuevo enfoque.
Asegura que en su propia parroquia, Good Shepherd, “están haciendo algo a partir de lo que nosotros expresamos”. Y se da cuenta de que lo mismo está ocurriendo a nivel diocesano.
“¡Wow! Es muy poderoso saber que verdaderamente se escucha nuestra voz”.
Como joven líder y mujer, Salazar dijo que nunca imaginó que la diócesis crearía un grupo de liderazgo para mujeres.
“Poder sentarme en una mesa con tantas mujeres maravillosas de toda nuestra diócesis es algo que me inspira muchísimo. He aprendido mucho a lo largo de este camino”.
“Abriendo el Corazón de las Personas”
Teresa Moya, coordinadora del proceso sinodal en la parroquia Sacred Heart, en Brawley, asistió a la convocatoria. Su parroquia ha participado durante tres años en la iniciativa “Reimaginar”. Dijo que le conmovió el mensaje de la hermana Nathalie sobre la espiritualidad sinodal.
Moya señaló que, cuando las personas escuchan la palabra “sinodalidad”, lo primero que les viene a la mente es el cambio. “Y a muchos nos gustan nuestras rutinas; no nos gusta el cambio”.
La hermana Nathalie le dio un significado más profundo a la palabra: “un camino al que la Iglesia nos está llamando, de caminar juntos”.
“Nos dijo que era una manera auténtica de estar en comunión con Dios y con quienes nos rodean, con nuestros prójimos”, explicó Moya.
Dijo que le ha sorprendido ver cómo el Espíritu Santo ha estado obrando en su parroquia, integrada por tres comunidades eclesiales que históricamente se han resistido a trabajar juntas.
“Me ha sorprendido cómo el Espíritu Santo ha ido abriendo el corazón de las personas, inspirándolas a abrirse y a confiar, a creer que Dios nos está guiando, aunque todavía no tengamos una visión completa de hacia dónde vamos”.
Su parroquia inició el proceso sinodal bajo el liderazgo del padre Bernardo Lara, quien a partir del 1 de julio, fue asignado como párroco de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, en San Diego. También decidió que su nueva parroquia participara en la iniciativa sinodal.
“Ante todo, para fomentar una cultura de escucha”, dijo el sacerdote.
Después habló sobre la necesidad de abordar prácticas arraigadas que se han alejado de la teología y la espiritualidad de la Iglesia.
Un grupo de fieles de su nueva parroquia asistió a la convocatoria. El padre Lara confía en que la experiencia con el proceso sinodal “también será transformadora”.
“Tal como ocurrió la vez pasada, no tengo idea de hacia dónde iremos”, dijo el padre Lara. “Sé que tenemos trabajo por hacer. Dejaremos que Dios nos guíe”.
“Camino Hacia la Paz”
La hermana Nathalie señaló que un enfoque sinodal puede transformar no solo a las comunidades parroquiales, sino al mundo mismo, en un momento marcado por conflictos, divisiones, polarización y guerras.
“Comprendemos cada vez más por qué es importante emprender el camino de la sinodalidad”, dijo. “No se trata simplemente de ser una Iglesia que vive en armonía entre nosotros, sino de reconocer que este es realmente un camino hacia la paz”.
Y ese camino puede emprenderse en las familias, las comunidades y los países, entre otros.
“Quizá sin hablar demasiado de sinodalidad”, continuó, “la paz puede alcanzarse mediante procesos de escucha, diálogo y reconciliación. La sinodalidad no es simplemente otro programa eclesial. Es la gramática de la paz que la Iglesia propone al mundo, comenzando por vivirla primero en su propio seno”.









