Por Norma De La Vega
VISTA — Antes de pronunciar una sola palabra, Maurilio Suárez dejó que hablara la música.
Con su guitarra interpretó una canción sobre el miedo, la soledad y las heridas, pero también sobre un Dios que nunca abandona y sale al encuentro de quien más lo necesita.
Así comenzó la conferencia “La Familia, Sacramento de Dios”, que reunió a 345 personas en la parroquia San Francisco de Asís el pasado para una jornada de formación, oración y reflexión sobre la vocación de la familia cristiana. Fue presentada por la Oficina para Vida Familiar y Espiritualidad, de la Diócesis de San Diego.
Familias de todo el condado de San Diego participaron en la conferencia bilingüe, celebrada el 18 de julio, que incluyó charlas para adultos y jóvenes, actividades para niños y momentos de oración, con el propósito de fortalecer la vida familiar desde la fe.
El conferencista principal fue Maurilio Suárez, evangelizador, músico y licenciado en Teología, originario de la Ciudad de México. Fundador del ministerio Taller de Crecimiento de la Fe, Suárez combinó canciones, testimonios personales, humor y reflexiones bíblicas para transmitir un mensaje de esperanza y recordar que la familia es un sacramento de Dios que debe cuidarse y fortalecerse.
Durante su conferencia compartió el acontecimiento que transformó su vida. Recordó que, a los 19 años, aunque había estudiado en escuelas católicas e incluso había tenido la oportunidad de cantar frente al Papa San Juan Pablo II durante su visita a México en 1999, vivía alejado de Dios.
“Era un católico ‘light’”, confesó. Su vida, dijo, giraba en torno al poder, el placer, el parecer y el poseer. Buscaba el éxito, el reconocimiento y la aprobación de los demás, hasta que un accidente automovilístico cambió por completo su perspectiva.
“Vi el auto incendiándose y vi a mis amigos músicos saliendo por las ventanas”, recordó. Aunque sobrevivió, perdió la sensibilidad en un brazo.
“A Dios se le conoce en las buenas o en las malas”, afirmó. “Salir vivo de ese accidente me hizo descubrir que era amado y protegido por Él”.
“El encuentro con Jesús tiene fecha”, dijo Suárez y añadió que todas las personas en algún momento de su vida adquieren esa certeza de ser amado y protegido por Dios.
A lo largo de la conferencia, Suárez insistió en que el amor se construye en los pequeños detalles. Habló de las fotografías familiares que se conservan durante años, de las cartas escritas a mano y de esos gestos cotidianos que adquieren un valor especial porque reflejan el amor entre los miembros de una familia.
Recordó también una frase de Santa Teresa de Calcuta: “No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con gran amor”.
Además de la conferencia magistral, la jornada ofreció otros espacios de formación. El padre Antonio Morales presentó el tema “Educando con un Corazón Firme y la Comunicación Familiar”, mientras que Maricruz Flores Strauss compartió la reflexión «Hijos Pródigos», y Carlos y Mónica Salazar dirigieron el tema juvenil «Habla, Señor, que tu Joven Escucha». Los niños también participaron en actividades organizadas por voluntarios.
Las conferencias para adultos se realizaron en la capilla al aire libre de la parroquia, un espacio rodeado de jardines que favoreció un ambiente de recogimiento y convivencia durante toda la jornada.
Al finalizar, los asistentes participaron en una Hora Santa presidida por el diácono Daniel Sánchez. Con el Santísimo Sacramento recorrió cada fila de la capilla para acercar la Eucaristía a los presentes. El momento estuvo marcado por el silencio, la oración y la emoción de muchos participantes, algunos de los cuales no pudieron contener las lágrimas.
«Soy una mujer divorciada y nunca había visto el matrimonio como un sacramento. Hoy comprendí mejor la importancia de la familia», compartió Ana Laura Andrade, de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Chula Vista.
Por su parte, María Capetilla, de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, destacó el estilo cercano del conferencista.
«Me gustó mucho el dinamismo que creó. Primero cantaba, luego explicaba y después profundizaba en el tema. Eso mantuvo a todos atentos durante toda la conferencia», comentó.
La jornada concluyó con un canto interpretado por Suárez, que fue acompañado por el público como una oración compartida y resumió el mensaje del encuentro: fortalecer la fe para fortalecer también a las familias.


















