SAN DIEGO — Incluso antes de ser instalado como obispo de la Diócesis de San Diego, el obispo Michael Pham ya mostraba su respaldo a los migrantes. Ya fuera encabezando procesiones de oración por las calles de la ciudad, reuniéndose con funcionarios públicos o escuchando testimonios en tribunales de inmigración, su mensaje siempre ha sido el mismo.
“Debemos tratar a todas las personas con dignidad y respeto. Somos una sola familia humana”, dijo el 20 de junio de 2025, durante un servicio de oración con motivo del Día Mundial del Refugiado, aproximadamente un mes antes de convertirse en el séptimo obispo de la diócesis. “Nos solidarizamos con los refugiados y los migrantes. Todos somos hijos de Dios”.
Después del servicio en la Catedral de San José, el Obispo y alrededor de una docena de sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos y otros líderes de distintas confesiones se dirigieron al tribunal federal. En el interior, presenciaron varias audiencias de la corte de inmigración.
En ese entonces, agentes de inmigración enmascarados y fuertemente armados solían esperar afuera de las salas, donde detenían a personas migrantes incluso cuando los jueces habían aplazado sus casos. Las detenciones formaban parte de una amplia campaña de deportación que se lleva a cabo en todo el país.
Sin embargo, la presencia del clero tuvo un impacto y durante los 90 minutos que permanecieron en el tribunal, no se observó ninguna detención.
La visita ayudaría a sentar las bases para un ministerio que el obispo Pham puso oficialmente en marcha casi dos meses después, el 4 de agosto de 2025, para permitir que clero y otros voluntarios acompañaran a los migrantes a sus audiencias de inmigración, en colaboración con la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y el San Diego Organizing Project.
Hasta septiembre de 2026, el ministerio Faithful Accompaniment in Trust & Hope (FAITH) ha capacitado a 738 voluntarios para prestar servicio en el tribunal, entre ellos 51 sacerdotes católicos, 24 diáconos y 13 religiosas, además de clero de otras religiones.
El otoño pasado, el obispo Pham anunció que Caridades Católicas se asociaría con las parroquias para proporcionar fondos de emergencia destinados a ayudar a familias vulnerables a cubrir sus necesidades básicas en medio de la ola de deportaciones. Los fondos permitirían a las familias contar con un periodo de respiro mientras se estabilizaban y determinaban sus siguientes pasos.
El Obispo ha insistido continuamente en la doctrina social de la Iglesia que llama a los fieles a defender el carácter sagrado de toda vida humana, incluidos los migrantes y refugiados, así como las personas enfermas y los adultos mayores.
El 27 de septiembre, la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, encabezó una procesión en Balboa Park denominada “Todos Somos Sagrados”, en la que participaron líderes de otras tradiciones religiosas, también en colaboración con la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y el San Diego Organizing Project.
Con frecuencia, también ha hablado de su propio camino hacia Estados Unidos como refugiado de Vietnam, país al que llegó siendo adolescente.
“Hoy, soy líder de la Iglesia Católica gracias a las oportunidades (en Estados Unidos) que me permiten contribuir a la sociedad. Creo que la mayoría de los refugiados y migrantes, tengan o no documentos, vienen en busca de oportunidades para tener una vida mejor. La mayoría de quienes residimos en este país hacemos una contribución positiva a la sociedad”, dijo durante el servicio de oración celebrado en la Catedral de San José en junio de 2025.
“Tenemos que cumplir la ley, pero también debemos tratarnos unos a otros con amor y compasión”, afirmó. “Tenemos que esforzarnos por vivir siguiendo el ejemplo que Cristo nos dejó”.
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