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Perspectiva: ¿Debo Yo ‘Perdonar’ a Dios?

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Por Padre Bernardo Lara

SAN DIEGO — En el libro “El Nombre de Dios es Misericordia” el Papa Francisco desarrolla lo bello que es la misericordia y cómo “Dios no se cansa de perdonarnos nunca”. 

El Santo Padre nos recuerda que “No hay situaciones de las que no podamos salir. Jesús está allí, con la mano tendida, dispuesto a tomarnos y sacarnos fuera del barro, del pecado” (pg. 96). 

El tema del “perdón” es algo que escuchamos seguido pero que muchas veces no logramos entender. Es muy amplio. Sin embargo, en esta ocasión me gustaría platicarles sobre dos tipos de perdón que deben ser parte de la vida espiritual de todo católico.  

El primero es el perdón que viene de Dios, este tipo de perdón ya lo conocemos, lo recibimos de manera más tangible dentro del sacramento de la confesión. Este es un perdón que siempre puede llegar a nosotros. Pudiéramos ser el pecador más grande de la tierra y aun así el perdón siempre está dispuesto para entrar en nuestras vidas. 

Además, este es un perdón que Dios da generosamente a todos: creyentes, ateos, casados, solteros, los que van a misa y los que nunca van. ¡TODOS!  

El Papa Francisco dijo, “la misericordia siempre será más grande que cualquier pecado”. 

Hay otro tipo de perdón, con el cual no estamos tan familiarizados, pero que también es necesario: a veces nosotros necesitamos perdonar a Dios. No porque Dios nos haya ofendido o porque Dios necesite de nuestro perdón, pero en ocasiones ocurren situaciones que no logramos entender y necesitamos reconciliarnos con Dios. La vida puede ser muy dura, nos puede enfrentar a situaciones de pobreza, hambre, enfermedades, muerte… 

Te pongo dos ejemplos. En agosto me tocó celebrar dos funerales a una misma familia… en la misma semana. Una muerte es dura, dos es peor. 

A las semanas me tocó celebrar el funeral de un joven de 13 años, murió de cáncer. Los papás, hermanitos, amigos y hasta la misma comunidad de fe de Brawley estaban devastados. 

A veces la vida es dura, no entendemos por qué pasan estas cosas. A veces, incluso, se vale enojarse con Dios, reclamarle y quizá hasta gritarle. Los sentimientos de frustración, decepción y hasta amargura, son naturales y es válido expresarlos. Lo que no está bien es quedarnos atorados. Necesitamos saber “perdonar” a Dios; reconciliarnos con Él para poder sanar, para recuperar la fe y seguir adelante. 

Así que la próxima vez que te sientas así, recuerda que Jesús expresó su dolor cuando exclamó desde la cruz, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46).

El padre Bernardo Lara es pastor de la comunidad Católica de Brawley y Westmoreland. Es conductor del programa de radio “Vive Feliz”, que sale al aire los domingos en Amor 102.9 FM.

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