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Parroquias, escuelas encuentran nuevas formas de cumplir con su misión

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SAN DIEGO – Las Escrituras nos dicen que “la fe aun siendo tan pequeña como un grano de mostaza” puede mover montañas.

Pero hasta hace poco, los católicos de la localidad hubieran dudado mucho que algo como el coronavirus (COVID-19), el cual es exponencialmente más pequeño que un grano de mostaza, hubiera podido parar en seco al mundo entero.

Desde el 16 de marzo todas las Misas al público fueron canceladas y todas las escuelas católicas cerraron sus puertas. Tres días después la orden de “quédate en casa” a nivel estado dada a conocer por el Gobernador de California Gavin Newsom redujo aún más la ya limitada lista de actividades parroquiales sancionadas.

“El bienestar de las personas es nuestra prioridad y, aunque las restricciones establecidas impactan de gran manera nuestras actividades parroquiales y ministerios, este tiempo de distanciamiento social nos permite reflexionar profundamente en la Cuaresma”, dijo María Olivia Galván, canciller de la Diócesis de San Diego.

«Estos tiempos de incertidumbre y medidas sin precedentes nos exigen unirnos en oración más plenamente como el único Cuerpo de Cristo que somos».

Los católicos de la Diócesis de San Diego han respondido al llamado, demostrando una solidez marcada por la fe. Siguiendo las indicaciones de las autoridades para detener la propagación del virus, las parroquias y escuelas de esta diócesis han visto su trabajo cambiar de manera radical.

Los programas de formación de la fe y preparación sacramental en las parroquias, así como el sistema de escuelas católicas, han hecho la transición a aprendizaje a distancia. Ahora que son disculpados de su obligación de asistir a la Misa dominical durante la pandemia, los católicos han recurrido a liturgias televisadas y en streaming para permanecer conectados a la vida litúrgica de la Iglesia.

Galván, quien también dirige la Oficina de Evangelización y Ministerio Catequético, señaló que los catequistas tienen que ajustarse a esta “nueva realidad”, pero que se han beneficiado del hecho de que muchas editoriales de formación en la fe ya ofrecen opciones como libros electrónicos y plataformas en línea con lecciones, actividades y oraciones.

La Oficina de Evangelización y Ministerio Catequético ha creado un sitio web, sdcatholicdisciples.net/covid19resources, para ayudar a los catequistas parroquiales y a padres de familia a encontrar fácilmente recursos de aprendizaje a distancia.

Semanas antes de que el Obispo Robert W. McElroy anunciara que las escuelas católicas de la localidad tendrían que cerrar sus puertas, la Oficina de Escuelas de la diócesis ya había anticipado que un empeoramiento de la pandemia nos llevaría a tomar esa medida. Por lo cual, la Oficina de Escuelas comenzó a preparar recursos para aprendizaje a distancia, y lanzó un sitio web especialmente para maestros y directores de escuelas católicas.

“Estamos aquí para apoyar a nuestros educadores en este proceso, y sabemos que habrá cosas que tendremos que solucionar todos juntos, y que no hay una guía para lo que estamos viviendo”, dijo la Julie Cantillon, directora asociada de la Oficina para Escuelas, quién ha visto a las escuelas colaborar entre ellas durante este periodo de transición.

Desde el 16 de marzo, la Oficina para Escuelas también ha estado enviando diariamente un boletín electrónico, dando recomendaciones para el aprendizaje a distancia, así como recursos y prácticas para educadores de escuelas Católicas.

Algunas primarias católicas han continuado con su tradición de hacer oración por la mañana y asambleas escolares, aunque en forma de video y compartidas por medio de las redes sociales. Cantillon dijo que esos videos han sido una fuente de inspiración para ella y para la Oficina de Escuelas.

“Es un recordatorio diario sobre el porqué los padres de familia hacen el sacrificio de enviar a sus hijos a nuestras escuelas”, comentó.

Ben Fishburne, maestro de tercero de primaria en la escuela Santa María en Escondido, ha estado haciendo videos diariamente para dar la bienvenida a sus alumnos cada mañana. Los alegres videos presentan un tema original escrito por Fishburne que se reproduce en una secuencia de créditos de apertura, como si cada video fuera un episodio de un programa de televisión.

“Los videos se me ocurrieron como una manera de que mis alumnos empiecen su mañana con el pie derecho y de darles un sentido de normalidad durante esta primera semana”.

Para Fishburne, el mayor reto del aprendizaje a distancia han sido los problemas técnicos, tales como conexiones de internet poco confiables. “Pero la escuela ha estado colaborando con cada familia, y cada día ha sido más fácil para todos”.

Dijo que los administradores y maestros de las escuelas se reúnen dos veces al día, y que cada maestro tiene un horario de oficina programado en el cual los alumnos pueden comunicarse por chat con ellos.

Fishburne agregó que estaba “impresionado por la fortaleza” de todos los involucrados en este nuevo arreglo de aprendizaje a distancia.

“Con eso de que el cierre de escuelas, negocios y Misas, así como el distanciamiento social, ahora son parte de la norma, pareciera que sería muy sencillo para nosotros distanciarnos de nuestra fe y de cada uno”, comentó. “A pesar de estos retos, he visto a nuestro personal, familias de mis alumnos y las escuelas católicas de San Diego unirse más que nunca”.

Las preparatorias católicas de San Diego también han tenido que hacer la transición a un aprendizaje virtual.

Lauren Lek, directora de la escuela Academia de Nuestra Señora de la Paz (OLP, por sus siglas en inglés), está satisfecha de lo bien que se ha adaptado su escuela a estos tiempos.

“Más allá de solo dar la instrucción, hemos intencionalmente incorporado diariamente oportunidades para crear comunidad entre las 850 personas que somos”, comentó. “Jamás pensé que sería posible irnos virtual hasta que nos vimos forzados a hacerlo. Somos un gigantesco grupo virtual”.

Además de las clases, OLP también ha realizado asambleas virtuales con gran éxito y continúa ofreciendo servicio de consejería de manera virtual.

Jessica Hooper, vice directora de OLP, dijo, “Aun en una plataforma virtual continuamos con todos nuestros servicios”.

En ausencia de las Misas al público, muchos católicos de la localidad han estado viendo liturgias Católicas en televisión o computadora. Visitantes al sitio web de la Diócesis de San Diego, sdcatholic.org, pueden ver Misas Dominicales celebradas en inglés, español y vietnamita; así como Misas diarias en inglés y español.

Galván comentó que presenciar estas Misas, cuando no se puede acudir en persona a la Iglesia, ofrece a los fieles una “esperanza y sentido de comunidad”, aun en este periodo de aislamiento temporal.

El Padre Efraín Bautista, pastor de la Parroquia Corpus Christi  en Bonita, dijo que le “entristece” no poder celebrar la Eucaristía con sus feligreses.

Dicha iglesia se ha mantenido en contacto con sus feligreses a través de su sitio web, correos electrónicos y, en algunos casos, con los feligreses de mayor edad, se les ha buscado por teléfono, comentó. Pero la tecnología tiene sus límites y “es muy difícil estar presente para toda nuestra gente”.

El padre Bautista dijo que la interrupción causada por COVID-19 y los esfuerzos para mitigar su propagación podrían recordarnos nuestra dependencia de Dios y cómo no debemos dar por sentado el regalo de la Eucaristía.

Pero aun en “en medio de la incertidumbre…Dios no nos abandona”, afirmó.

“No estamos solos. Dios camina junto a nosotros…No pierdan la fe y esperanza”, agregó, ofreciendo un mensaje de esperanza a los creyentes de la diócesis.

En la Parroquia de Santa Margarita en Oceanside, sin misas al público que celebrar, el Padre Cávana Wallace se ha encontrado caminando alrededor del campus de la parroquia, hablando de manera individual con feligreses y escuchando confesiones.

“Curiosamente, de esta manera he podido tener encuentros más profundos y significativos con el rebaño”, comentó, en comparación con el “rápido saludo de mano en la puerta” que recibía antes y después de Misa en los días previos al coronavirus.

Por medio de un correo electrónico, la tarde del 22 de marzo, el Padre Wallace reflexionó sobre la experiencia positiva que acababa de tener ese Domingo.

“Hoy me he animado mucho como sacerdote y como pastor”, agregó.

Además de escuchar confesiones, presenció un “flujo continuo de feligreses” que se acercaron a rezar.

“Antes de dejar la Iglesia tras un día de trabajo en los viñedos (del Señor)”, dijo, “Pase por las bancas con un aerosol desinfectante – tal vez un nuevo ritual de desinfección y santificación”.

 

 

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