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Pareja promueve la vacunación incansablemente

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SAN DIEGO — Lupita Alvarado jamás imaginó que en algún momento de su vida sería promotora de las vacunas para terminar con una pandemia.

Ahora, su esposo, Eduardo Alvarado, asegura que Lupita es responsable de que más de 100 personas hayan recibido la vacuna en el evento que se realizó el sábado, 15 de mayo en la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en San Diego; parroquia a la que la pareja pertenece desde el año 2000.

Lupita confesó que al principio ella también tenía dudas sobre la vacuna, pero ahora está convencida de que es la única manera de terminar con esta situación.

“Yo no quería ponérmela, pero cuando nuestros clientes nos comenzaron a platicar sobre la pesadilla que vivieron al infectarse con el virus cambié de opinión”, afirmó Lupita, quien junto con su esposo trabaja en la preparación de impuestos. 

“Ninguno de nuestros clientes o conocidos falleció, pero si supimos de muchas personas que sufrieron las consecuencias de la enfermedad; no solamente los papás sino también los niños.  Cosas como tener que separar a los niños de los papás, tener que abstenerse de abrazarse cuando los niños son pequeños, dejar los alimentos en la puerta para que el enfermo comiera solo en su recámara”, comentó Eduardo, de 72 años, quien recibió su vacuna a principios de febrero. “En fin, fue una cosa bastante dramática, y eso fue haciendo que mi esposa se concientizara mucho más sobre la importancia de la vacuna”.  

Finalmente, el 18 de febrero, Lupita, de 52 años, acudió a vacunarse.

Al enterarse de la oportunidad que su parroquia le estaba brindando a la comunidad, Lupita comenzó a promoverla entre sus clientes y conocidos y hasta se encargó de hacerles las citas. 

“Gracias a nuestro trabajo tenemos mucha gente conocida y cada que llegan lo primero es el saludo y la segunda pregunta es, ¿ya se vacunaron? Y empieza la labor de orientarlos a que lo hagan”, comentó Eduardo. 

“Antes que nada les platico sobre la experiencia que otros clientes nuestros vivieron al contagiarse. Les digo que hay que ponerse la vacuna para proteger tanto a su familia como a ellos mismos y a todos los de a su alrededor”, señaló Lupita. 

Las razones que han escuchado por las que las personas no se quieren vacunar son muchas, desde la idea de que se les va a poner un chip hasta que se van a quedar paralíticos. “Todos los comentarios que se hacen en el internet, que en lugar de ayudar lo que hacen es confundir a la gente y alejarnos de la posibilidad de protegernos todos”, afirmó Lupita.

“Otra cosa muy importante es que muchas personas creían que por no tener documentación migratoria no tenían derecho a vacunarse, en otros casos era miedo de que al vacunarse les pidieran información y tuvieran alguna repercusión de aspecto migratorio”, comentó Eduardo. Sin embargo, esto no fue problema, puesto que se les permitió a las personas utilizar la dirección de la parroquia. 

Sobre su motivación para hacer está labor, Lupita dijo, “Me preocupa mi Iglesia, mi comunidad. Hay muchas personas que no saben que ya pueden ir a Misa y tienen miedo. Me preocupa la comunidad porque la fe en muchas personas se puede apagar”.

Lea más información en español sobre dónde obtener la vacuna gratuita contra el COVID-19 aquí.

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