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No hay señal de diez familias de una en parroquia de Miami tras colapso

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MIAMI BEACH, Fla.  — Por un tiempo, la parroquia St. Joseph estará viviendo la crisis del colapso del condominio de Surfside de la manera más íntima.

Ninguna otra casa de culto cristiana está tan cerca de Champlain Towers South como St. Joseph. Lo que queda de la torre que se derrumbó y la torre que aún sigue en pie se pueden ver fácilmente a lo lejos desde el recinto de la iglesia.

Pero la conexión humana con el evento viene del párroco, el padre Juan Sosa, quien ha informado que no se sabe el paradero de 10 familias registradas en la parroquia tras el derrumbe, mientras que dos familias que no estaban en el edificio en ese momento están a salvo.

Es posible, dijo el padre Sosa, que otras familias que vivían en Champlain Towers South y que iban informalmente a St. Joseph puedan estar entre los desaparecidos, ya que el área es conocida como un lugar de vacaciones lleno de alquileres a corto plazo y visitantes internacionales de América del Sur y otros lugares.

“Además, hay muchos que solían venir los fines de semana desde otras partes de Miami que han participado con nosotros, por lo que estamos muy conmovidos por la idea de que toda la comunidad esté unida y orando junta”, dijo el padre Sosa a los medios de comunicación el 25 de junio, justo antes de celebrar una misa matutina para los desaparecidos, sus familiares y amigos.

“Para nosotros es muy importante tener algo que hacer en este momento para traer esperanza a esa gente”, dijo el sacerdote, quien ha sido párroco de St. Joseph durante 11 años y estaba familiarizado con Champlain Towers.

“He visitado el lugar muchas veces y he ido a cenar con algunos de esos miembros que están desaparecidos”, dijo el padre Sosa, recordando cuando se dio cuenta por primera vez de que los edificios se habían derrumbado.

“Fue horrible porque no sabía exactamente en qué parte del edificio vivían muchas de esas familias, pero aparentemente las 10 familias estaban en esa parte del edificio que se derrumbó, y algunos de los que están bien vivían en el edificio (que ha quedado)”.

Dijo que tiene la esperanza de que algunas de las 10 familias desaparecidas andaban de vacaciones en el momento del colapso.

A lo largo de los años dijo que se ha encontrado con residentes de Champlain Towers mientras caminaba y hacía ejercicio. Los senderos para caminar a lo largo del océano detrás de Champlain Towers y otros edificios en el área son muy utilizados para caminatas.

“Es como una comunidad formada por la necesidad de hacer ejercicio, y algunas personas me detenían y me pedían una bendición”, dijo.

El padre Sosa visitó el centro de reunificación familiar en el cercano Centro Comunitario de Surfside dos veces al día después del derrumbe y tuvo la oportunidad de asesorar a algunas de las familias católicas allí.

También ha abierto el estacionamiento de su parroquia para equipos de voluntarios y de búsqueda y rescate que están trabajando en el sitio. Desde Kendall, Florida, el ministerio de Santa Águeda para las personas sin hogar llegó a la parroquia a principios del 26 de junio con agua y otros suministros para los equipos de búsqueda y rescate y sus perros.

El viento, la lluvia y los incendios en el lugar del derrumbe han obstaculizado los esfuerzos de búsqueda y rescate. Para el 28 de junio, 152 personas seguían desaparecidas, y autoridades habían confirmado nueve muertes.

Algunas de las familias sobrevivientes han dicho a los medios de comunicación que la crisis no terminará para ellos hasta que reciban noticias del estado de sus seres queridos.

“Soy optimista pero estoy triste por esta horrible situación. Me recuerda al 11 de septiembre de 2001, pero quiero mantener viva la esperanza de que rescatarán a más personas como rescataron al niño que vimos en la televisión”, dijo el padre Sosa.

Su mensaje para los afectados por la crisis es mantener la esperanza y “mantener el corazón en el que nos puede dar la oportunidad de ver a nuestros seres queridos, que es Dios. Mantengan el corazón abierto para poder sentir y experimentar, en medio del dolor, la presencia sanadora del Señor”, dijo el padre Sosa.

“Ojalá podamos seguir trabajando juntos para ayudar a los necesitados y apoyar a nuestros equipos de rescate, así como a las muchas personas en el centro de Surfside y otros lugares que se relacionan entre sí de una manera que antes no se relacionaban”, agregó. “Ahora, de alguna manera, estamos todos juntos tratando de aliviar la situación y el dolor causado por esto”.

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