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Maestros imparten educación rigurosa y cultura de ética

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SAN DIEGO – Los maestros de las escuelas católicas de la diócesis de San Diego son un grupo impresionante. Procedentes de diferentes orígenes, todos comparten el mismo compromiso de ofrecer a sus estudiantes bases sólidas para alcanzar el éxito tanto en sus profesiones como en su camino a la santidad. A continuación les presentamos los perfiles de tres miembros de la extraordinaria comunidad de maestros locales.

David Blair, Escuela Católica St. Charles, Imperial Beach

Desde que tiene uso de razón, David Blair ha querido ayudar al prójimo. Aunque inicialmente se matriculó en la universidad como estudiante de negocios, al final de cuentas Blair decidió que la educación se alineaba mejor con la mentalidad de servicio que desarrolló durante sus años como estudiante en Marian Catholic High School.

Este 2019, Blair fue nombrado Maestro Católico del Año en San Diego. Con este son 16 años de trabajar en St. Charles, su alma mater.

Durante ese tiempo constantemente ha encontrado maneras de ir más allá de los requisitos mínimos de su trabajo. Se enorgullece de ser un maestro “académicamente riguroso” y ha visto a sus alumnos esforzarse por enfrentar los desafíos que les presenta.

Producto de una educación católica, Blair está agradecido por la oportunidad que tiene de “integrar y entretejer la fe en cada aspecto del aprendizaje”. Pero no todo el aprendizaje se lleva a cabo dentro del salón.

“Probablemente realizamos alrededor de 10 paseos al año”, dijo Blair, quien programa la mayoría de esos paseos durante los fines de semana, y aunque la participación no es obligatoria, la mayoría de sus estudiantes y sus padres eligen participar.

Los paseos incluyen visitas frecuentes a Casa Hogar Sonrisa de Ángeles, un orfanatorio en Tijuana, así como recorridos por los campus universitarios locales y oportunidades para intercambios interreligiosos en el Centro Islámico de San Diego.

Blair también organiza anualmente un viaje internacional en Semana Santa. El año pasado, tuvieron una maravillosa experiencia cultural en Japón; la próxima Semana Santa llevará a un grupo a España y Portugal.

Recientemente organizó una comida de Día de Gracias para los alumnos de octavo y sus padres. Alrededor de 75 personas acudieron al evento “no obligatorio”, que se realizó en su salón. Durante la reunión los estudiantes recitaron poesía original que ellos mismos escribieron en clase.

Además, Blair calcula que pasa entre 300 y 400 horas al año entrenando deportes como fútbol americano, voleibol de niñas y fútbol en St. Charles.

Por si fuera poco, el maestro es co-fundador de Project TopFloor, una organización no lucrativa que ofrece seminarios de metodologías de enseñanza y mejores prácticas para docentes y administradores.

“Esta es una manera de servir a miles de estudiantes, al mismo tiempo que puedo enseñar al estudiante que está sentado frente a mí”, dijo, confiado de que los educadores que acuden a sus sesiones se llevan lo aprendido a sus propios salones.

Robin Pulido, Escuela Santa Rosa de Lima, Chula Vista

El sentido de tradición es muy fuerte en las escuelas católicas, pero al mismo tiempo, las escuelas y sus maestros se esfuerzan por equipar a sus alumnos con lo último en tecnología para que puedan ser exitosos en el mundo que les tocó.

Robin Pulido, encargada del laboratorio de computación en Santa Rosa de Lima, ha sido testigo de muchos cambios desde 1995 cuando empezó a trabajar ahí.

“Comencé a impartir clases de informática con Apple II y disquetes de 5¼ pulgadas”, dijo Pulido, en contraste con las tabletas y Chromebooks que utilizan los estudiantes de hoy.

Las habilidades que debe enseñar quien actualmente se encuentra en su año 45 como educadora, también han cambiado con el paso de los años. Los alumnos de kínder a octavo tienen clase de computación por lo menos una vez a la semana. Pero el acceso a la tecnología no termina ahí, los alumnos de 6to a 8vo utilizan la tecnología diariamente en sus salones, y la escuela ofrece clases extracurriculares como robótica y tecnología.

La seriedad con la que Pulido toma su trabajo también la ha obligado a seguir aprendiendo año tras año. Es miembro desde hace mucho tiempo de CUE (anteriormente, Educadores que Usan Computadoras) y se mantiene actualizada a través de redes y conferencias de aprendizaje profesional en línea, donde también ha sido oradora.

Pulido es maestra de Santa Rosa de Lima desde 1992; había trabajado ahí anteriormente entre 1975 y 1983. Entre el 83 y el 89 dio clases en Marian Catholic High School, y fue suplente en escuelas públicas y católicas de 1989-1992.

Creció en un familia luterana, pero su último año en la Universidad de San Diego se convirtió a católica. Para Pulido las escuelas católicas son algo que celebrar.

“Tenemos la oportunidad de enseñar y vivir una vida en la fe”, comentó. “Cubrimos los estándares de California y agregamos religión y moral”.

Ha trabajado durante tanto tiempo que ya perdió cuenta de cuántos alumnos de segunda generación tiene. Curiosamente, entre sus colegas también cuenta con ex alumnos.

“Si buscas una gran formación académica tal vez la puedas encontrar en otro lugar”, agregó. “Pero en las escuelas católicas puedes encontrar fe, familia, comunidad, servicio y una gran formación académica”.

Ahmad Rice, Escuela Católica Santa Rita, San Diego

Durante cinco años de su vida, Ahmad Rice fue químico forense con la DEA. Se sentía orgulloso de tener un “puesto tan prestigioso” con la respetada agencia, dijo. Pero con todo y que su trabajo anterior era impresionante, Rice sabía precisamente donde tenía que estar. Actualmente, es maestro de sexto de primaria en St. Rita.

“Esta es mi vocación”, señaló. “No es un trabajo….de verdad siento que pertenezco en educación”, y más específicamente “en Santa Rita”, comentó quien además es maestro de ciencias de 5to a 8vo.

Después de graduarse de la universidad, Rice fue maestro durante ocho meses en una escuela en Baltimore antes de mudarse a California y comenzar su trabajo con la DEA. Cinco años después, buscando una nueva oportunidad, regresó a la educación.

Fue maestro de biología y química en Mater Dei Catholic High School durante tres años, también fue entrenador de voleibol durante seis años. Tras comenzar y operar su propio club de voleibol, Rice volvió a las aulas, esta vez como maestro suplente en St. Rita, donde posteriormente tuvo la oportunidad de quedarse de planta.

Rice fue criado como Bautista del Sur pero se identifica simplemente como cristiano.

“No soy católico pero siempre me atrajo estar en una escuela católica”, comentó Rice, quien agregó que sus experiencias en St. Rita le han ofrecido “una manera de estar conectado con mi fe”.

 

 

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