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Familias Tendrán Nuevo Hogar en Diócesis

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La nueva oficina de la diócesis para atender a las familias abre sus puertas en julio.

El 17 de julio, los primeros dos miembros del equipo comenzarán sus labores en la Oficina de la Vida Familiar y Espiritualidad: Laura Martin-Spencer será la directora mientras que Ricardo José Márquez Muskus será el director asociado para Familia y Espiritualidad.

El proceso continúa para contratar dos colaboradores más que se harán cargo de la dirección de Comprometidos y Recién Casados y la coordinación de Católicos Separados y Divorciados.

La nueva oficina ampliará el alcance y approach de la antigua oficina de Matrimonio y Vida Familiar, que fue eliminada. La meta es que la diócesis de la bienvenida y apoye a individuos y familias en las diferentes etapas de su vida. Estas incluyen parejas comprometidas; recién casados; parejas con niños chicos, matrimonios con esposos militares; familias de deportados, y aquellos cuyos matrimonios hayan terminado en divorcio.

Mientras tanto, 10 parroquias piloto a lo largo de la diócesis han desarrollado o adoptando programas para servir a la población que generalmente no es atendida por los ministerios tradicionales. En la Misión San Diego de Alcalá, por ejemplo, parejas jóvenes asistieron una Misa en la tarde de un sábado reciente y luego una cena para toda la familia, inclusive bebés.

El nuevo liderazgo de la oficina apoyará ese tipo de programas y alentará a otras parroquias a establecer sus propias iniciativas. Coordinará estos esfuerzos a lo largo de la diócesis para implementar las propuestas presentadas por delegados de un sínodo convocados el año pasado para fortalecerel matrimonio y familias de la diócesis.

Laura Martin-Spencer

La directora de la oficina encabezará este proyecto.

Martin-Spencer de 40 años, se mudará a San Diego proveniente del Área de San Francisco, en donde consiguió su licenciatura en Administración de Empresas de Holy Names College y su maestría en Teología en la Universidad de San Francisco.

Trae 18 años de experiencia a su nuevo cargo, dirigiendo la Pastoral Juvenil y Formación para Adultos en varias parroquias. Fue una maestra de estudios religiosos en dos preparatorias católicas. De manera más reciente, fue la directora de Fe y Formación en la parroquia St. Martin of Tours enSan José en el último año.

Conoce bien la zona de San Diego. Su padre fue militar y la familia vivió en varios lugares del país durante su niñez, inclusive Chula Vista, donde vivió durante su cuarto y quinto años de primaria. También visitó a familiares y amistades por lo menos una vez al año.

Ella y su esposo han estados casados por 13 años y tienen cuatro hijos, de 2 a 12 años de edad. Un maestro, el esposo trabajará en la Academia Nuestra Señora del Paz a partir del otoño.

La directora dijo que decidió enfocar su vida a la fe a partir de su último año de la preparatoria, cuando su madre fue diagnosticada con cáncer, enfermedad que cobraría su vida.

“Mi fe fue mi roca”, contó.

Al terminar su carrera universitaria, se unió al Cuerpo Jesuita de Voluntarios (Jesuit Volunteer Corp.), en Syracuse, Nueva York, donde desarrolló un programa para apoyar a jóvenes embarazadas y a padres adolescentes.

Para entonces, dijo, “había descubierto mi vocación y desarrollado mi propia fe y quería compartirla con otros”.

El pasado mes de junio, los nuevos directivos participaron en las reuniones finales de dos grupos especiales de trabajo enfocados en implementar algunas de las recomendaciones del sínodo.

Los grupos presentaron sus recomendaciones al Obispo Robert McElroy, quien las revisará y compartirá con el Concilio de Sacerdotes de la diócesis. De ser aprobadas, los nuevos directivos tendrán la tarea de implementarlas.

La directora dijo estar emocionada de poder contribuir al trabajo que la diócesis de San Diego ha hecho para fortalecer las familias, un trabajo que ha sido inspirado por el papa Francisco.

“El Papa ha dicho que necesitamos estar afuera, como si fuéramos parte de un un hospital ambulante, para estar al lado de la gente que está sufriendo”, dijo Martin-Spencer.

“Ahí es donde amamos, donde tendremos el encuentro, donde las cosas reales de la vida suceden. Yo amo esa visión, creo en ella y quiero ser parte de ella”.

Ricardo José Márquez Muskus

El director asociado entrante, Márquez Muskus, 68, dijo que buscará enriquecer lo que ya viene en camino.

En su natal Venezuela, y en su país adoptivo, Estados Unidos, él ha acumulado mucha experiencia para cumplir con esa misión.

Dijo que sus padres, particularmente su madre, le plantaron la semilla de la fe cuando era niño. Esa semillita floreció y al llegar a ser un joven decidió ingresar a la Compañía de Jesús. Estudió Filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas y Teología Sagrada en PontificaUniversita Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote jesuita en 1977.

Cuatro años después decidió dejar el sacerdocio, y continuar su vocación de servicio, pero esta vez con una esposa y familia. Ha estado casado por más de 35 años y tiene tres hijos adultos.

Llegó a los Estados Unidos en 1993. Recibió una maestría en Trabajo Social Clínico en Boston College y un doctorado en Desarrollo Humano de Fielding Graduate University en Santa Barbara.

En 2001, él, su esposa y sus hijos regresaron a vivir a Caracas, pero la situación política hizo que su estancia fuera imposible por lo que en 2010 regresaron a Estados Unidos.

La familia se mudó a Nueva Orleáns en donde la esposa de Márquez, una doctora médica, estudió un curso especializado, y en 2014 llegaron a San Diego, donde ella entró a trabajar a UCSD.

Durante su carrera ha tenido cargos ejecutivos (en una de las universidades más grandes de Venezuela y en el Centro Jesuita la Universidad Loyola en Nuevo Orleans), se ha convertido en un exitoso consultor de organizaciones, y más recientemente, servido como un capellán clínico en el Hospital Sharp Grossmont.

“He interactuado con tantas poblaciones, inclusive gente en la cárcel, gente pobre, hasta políticos”, dijo. “Todos han contribuido a mi vocación”.

Una vez en San Diego, él contactó a la Diócesis Católica y fue invitado a servir como instructor en cursos para hispanos ofrecidos por el Instituto Diocesano. Sus pláticas son sesiones muy amenas en las que utiliza historias personales y en las que inclusive toca la guitarra.

“Tiene un gran conocimiento, es muy carismático, y muy espiritual”, dijo María Olivia Galván, directora de Evangelización y Catequesis.

Márquez ve su nuevo puesto como director asociado de Familia y Espiritualidad como una manera de sentar las bases para que individuos y familias hagan crecer su fe.

“Cómo preparar el corazón para el encuentro con Dios”, dijo. “Cómo revalorizar algunos gestos que en sí mismos van educando en la fe desde muy corta edad. No tienen que ser doctrinales. Lo importante es que la gente sienta que hay amor, que hay compañía”.

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