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¿Qué hará la Iglesia bajo la amenaza de deportaciones?

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Al menos el 10 por ciento del rebaño católico no está autorizado para vivir en los Estados Unidos. ¿Qué debe hacer la Iglesia Católica en respuesta a la meta del gobierno de Trump de deportar a millones de ellos?

Organizada antes de las elecciones presidenciales, bajo una suposición diferente, esa cuestión surgió como tema central en una conferencia nacional celebrada en la Universidad de San Diego.

Alrededor de 150 líderes de organizaciones católicas que sirven a migrantes y refugiados asistieron al evento de dos días organizado por el Centro para Estudios de Migración, con sede en Nueva York, que se considera el centro de investigación de la Iglesia sobre temas de inmigración en estepaís.

En los paneles de discusión, conferencias y talleres, los oradores reconocieron que los fieles católicos en los bancos estaban profundamente divididos sobre esta cuestión. Una encuesta mostró que el 52 por ciento de los católicos votaron por Donald Trump. Los oradores compartieron la visiónespiritual y teológica que guía el trabajo de la Iglesia con los inmigrantes y los refugiados, y propusieron maneras de cómo podría responder a un cambio potencial en la política federal de inmigración.

El obispo de San Diego, Robert McElroy, dio el tono a la conferencia el 28 de noviembre con una declaración de apertura. Dijo que el cambio inminente de la nación en la cultura política señaló progreso en las áreas de protección de los no nacidos y la libertad religiosa, pero mayores desafíos enlas cuestiones críticas de la pobreza, la inmigración y el medio ambiente.

“Durante los últimos meses el espectro de una campaña de deportación masiva destinada a arrancar a más de 10 millones de inmigrantes indocumentados de sus vidas y sus familias ha surgido de manera realista como una política federal potencial”, dijo.

“Debemos calificar esta propuesta de política como lo que es, un acto de injusticia que mancharía nuestro honor nacional de la misma manera que las expropiaciones de los pueblos nativos americanos de Estados Unidos y el encierro de los japoneses.

“Es impensable que nosotros, la comunidad católica del país, nos quedemos con los brazos cruzados mientras que más del 10 por ciento de nuestro rebaño es arrancado de nuestro medio y deportado. Es igualmente impensable que nosotros, como Iglesia, presenciemos la destrucción de nuestrohistórico acercamiento nacional a los refugiados en un momento en que la necesidad de ofrecer refugio seguro a los refugiados está creciendo en todo el mundo.”

Además de orar por el presidente electo Trump y el Congreso en su toma de posesión, dijo que los católicos tenían la responsabilidad de “curar a la nación a través de acciones de compromiso cívico que se encuentran más allá de las fronteras de las estructuras partidarias y del propio gobierno”.

Exhortó a los ciudadanos a seguir la enseñanza social católica, demostrando compasión comprensiva por todos aquellos que están sufriendo en medio de ello, combinados con la acción.

Los oradores ofrecieron medidas que todo tipo de organizaciones podrían tomar para ayudar a los inmigrantes indocumentados ahora. Aquí algo de lo que dijeron.

• Jeanne Atkinson, directora ejecutiva de la Red de Inmigración Legal Católica (CLINIC, por sus siglas en ingl_s), dijo que su trabajo demuestra que al menos el 15 por ciento de los inmigrantes indocumentados son elegibles para legalizarse pero no lo saben o no pueden pagar el proceso. Instó a las organizaciones a ofrecer consultas que podrían poner a miles de personas en el camino de la legalización que no dependía del presidente Trump, ni del Congreso ni de los tribunales.

• Robert Moser, subdirector de Caridades Católicas de San Diego, instó a las organizaciones a planificar ampliamente para el gran cambio; a ser creativo, lo que incluye la construcción de nuevas alianzas; y a ser ingenioso. “El fracaso no es una opción”, subrayó. Las agencias de reasentamientosiempre han luchado para responder a las cifras fluctuantes y deben hacer frente a la supervisión del gobierno, comentó. Si perdieran fondos federales, podrían establecer sus propias agendas, arraigadas en sus tradiciones de fe y prioridades, y encontrar una manera de cumplir su misión.

• Westy Egmont, director del Laboratorio de Integración de Inmigración en Boston College, subrayó que los hijos de los inmigrantes son el presente y el futuro de la Iglesia Católica. Señaló que el 55 por ciento de todos los católicos estadounidenses menores de 30 años eran hispanos y que la Iglesia tenía que invertir en ellos.

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