The Southern Cross
 

RESOURCES

 
 
 
 
 
 
 
 
 

V Encuentro: El Pueblo de Dios Decide

3,000 delegados finalizan sus recomendaciones

Por Aída Bustos

DALLAS – Los católicos hispanos quieren mayor formación, programas para familias y una pastoral juvenil con sueldo.

Dichas prioridades surgieron en el V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina, el paso final de un proceso que comenzó hace cuatro años para identificar las maneras para fortalecer a esta comunidad, la cual representa a uno de cada tres católicos en el país.

En total más de 100,000 personas participaron a lo largo de toda la nación en un proceso de diálogo y reflexión y se cultivaron alrededor de 25,000 nuevos líderes.

Casi 3,000 delegados se reunieron alegremente en un suburbio de Dallas en septiembre para finalizar las recomendaciones que se habían desarrollado sobre la marcha; 83 de ellos de la diócesis de San Diego, uno de los equipos más grandes.

Un total de 160 de los 178 arzobispos y obispos de Estados Unidos caminaron con los delegados y los escucharon durante el V Encuentro, incluyendo al Obispo Robert McElroy y el Obispo Auxiliar John Dolan de San Diego, quienes gozaron de un cálido recibimiento mientras la Iglesia es sacudida por una nueva ola de escándalo.

Ahora el equipo de liderazgo del V Encuentro trabajará con los obispos para preparar un reporte de cierre que destacará las principales prioridades, estrategias propuestas y los problemas que se identificaron en 28 áreas ministeriales. Se espera que este documento se presente el próximo verano para ayudar a las parroquias, diócesis y organizaciones nacionales católicas a desarrollar sus propios planes pastorales según sus propias realidades.

En la cena de apertura los delegados escucharon a un orador inesperado: El Papa Francisco, quien les habló a través de un mensaje en video.

“El V Encuentro es un momento histórico para la Iglesia en los Estados Unidos”, comenzó. “En este proceso ustedes buscan crear una cultura del encuentro que suscite esperanza; encontrarse con gente de otras culturas, con diversos modos de vivir, de pensar y de sentir; se encuentran y se camina en esperanza”.

El Papa dijo que el V Encuentro, como los Encuentros anteriores, reconoce los dones que los católicos hispanos ofrecen y ofrecerán a la Iglesia estadounidense.

Esta experiencia del Encuentro va mucho más allá”, continuó. “Es parte mucho más grande de renovación, de impulso misionero al que están llamadas todas las Iglesias locales, las iglesias particulares, con la rica diversidad humana y cultural”.

Instó a los delegados a considerar de qué manera su iglesia podría responder mejor al creciente pueblo hispano, especialmente a gente joven y a familias que viven en las periferias de la sociedad.

De igual manera, el Papa recomendó que la Iglesia de Estados Unidos continúe acompañando al proceso del Encuentro.

“Los encomiendo a nuestra Madre Guadalupe. Le pido que los mire y déjense mirar por Ella”.

La diversidad de la comunidad católica hispana se reflejó durante toda esta reunión, la cual se llevó a cabo en el Resort Gaylord Texan en la ciudad de Grapevine. Los oradores alternaban entre inglés y español, empezando una frase en un idioma y continuando en el otro. Los delegados iban desde los 18 años, apenas comenzando sus vidas de trabajo, hasta gente jubilada, mayor de sesenta años; provenían de los Estados Unidos y Latinoamérica. Cientos de sacerdotes y religiosas también asistieron, además de gerentes y directores de organizaciones nacionales e internacionales.

Los delegados escucharon las sesiones plenarias, alabaron en Misas celebradas por arzobispos y obispos de renombre y participaron en juntas que reflejan el alcance de la Iglesia. En estas últimas hablaron con sus compañeros, compartieron las mejores prácticas y afinaron recomendaciones en juntas regionales e interregionales, así como en 28 sesiones por área ministerial. Estas incluyeron la Pastoral en Universidades; el Cuidado por la Creación, Educación Católica, Comunicación y Nuevos Medios, Movimientos Eclesiales, Formación y Catequesis, Inmigración, Latinas en la Iglesia, Ministerio Social para los Encarcelados, Ministerios Pro-Vida y la Corresponsabilidad y Desarrollo, entre otras.

Los obispos se unieron a estas mesas de trabajo, escuchando las conversaciones. Por dondequiera, fueron recibidos con cariño, recibiendo un alivio del escándalo de abuso sexual por parte del clero que envuelve la Iglesia en Estados Unidos y más allá.

El Obispo Gerald Barnes, de San Bernardino, habló de esto en sus comentarios en la sesión plenaria final.

“Han sentido nuestro dolor. Como obispos, hemos escuchado que nos aman una y otra vez”, les dijo a los delegados mientras muchos aplaudían.  “Nos han fortalecido”.

Reconoció la necesidad de avanzar aun cuando los obispos están respondiendo a esta crisis.

Sabemos que debemos abordar nuestras fallas, nuestros delitos y nuestros pecados”, aseguró. “También tenemos que avanzar. No podemos arriesgar lo que se ha logrado aquí por el escándalo que estamos viviendo”.

Los obispos fueron los anfitriones de una cena exclusivamente para los 600 jóvenes adultos de 18 a 35 años presentes, unos 15 de ellos de la diócesis de San Diego. Se sentaron con ellos en las mesas y hablaron de cualquier tema que escogieron los jóvenes.

La directora de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Francisco de Asís de Vista contó sobre un momento especial al final de la cena.

“Los jóvenes rezaron por el obispo en su mesa”, comentó. “Para , eso fue muy poderoso. Ahí Dios me enseñó que los obispos necesitan saber que tienen el apoyo de su gente”.

La siguiente noche el Obispo McElroy se sentó con los delegados jóvenes de San Diego y escuchó sus preocupaciones y sus planes.

Para Fernanda Jiménez, integrante de la Pastoral Juvenil de la parroquia de San Francisco, la experiencia fue sorprendente.

“Los obispos parecían intocables, no conscientes de quienes somos como jóvenes adultos”, señaló. “Pero realmente tenemos que trabajar juntos”.

Jiménez ve que el desafío más grande que los jóvenes enfrentarán es que los adultos les den la oportunidad de “hacer más que mover sillas. Estamos listos para hacer más”.

Una de las prioridades que el V Encuentro identificó es permitir que los líderes jóvenes asuman más responsabilidad a nivel de parroquia, diócesis y país.

Necesitamos que tengan confianza en nosotros, los jóvenes, y nos dejen hacer el trabajo”, dijo Lynette Sáenz, la Directora del Instituto Pastoral Hispano de la Diócesis de Rochester, Nueva York, durante la sesión de cierre. Recalcó que estas posiciones de trabajo deben ser pagadas.

Hace una gran diferencia si hay un joven hispano o adulto joven en la posición de esta pastoral”, aseguró. “Necesitamos que nos paguen porque queremos vivir, necesitamos trabajo. Por favor pongan esto en nuestras manos”.

Otra prioridad que será desarrollada en los próximos meses busca más formación para líderes de ministerios en todo nivel, desde la gente joven hasta los ya establecidos.

Queremos continuar creciendo”, comentó Sáenz. “Debería haber un plan pastoral en cada parroquia y diócesis para ayudarnos a realizar eso”.

Ese plan tiene que tener un enfoque en la familia, siendo ésta la tercer prioridad que se identificó en el proceso del V Encuentro.

“Como hispanos, la familia es número uno”, continúo, añadiendo que todo aspecto importante de la vida de la Iglesia debería tener un elemento que incluya a la familia, desde lo eclesial hasta lo social.

Jiménez, de la Pastoral Juvenil de San Francisco, está lista para trabajar.

Todos estamos en esto juntos, sin importar si estamos en California, Texas o Nueva York”, comentó en el día final del V Encuentro. “Ahora me doy cuenta qué no estamos solos; que trabajando con nuestros obispos y el Papa Francisco, estamos dispuestos a servir como discípulos misioneros para construir algo importante”.

_The Southern Cross

The Southern Cross - Facebook Page The Southern Cross - Twitter Page The Southern Cross - RSS Feed